Tu primer getaway: Lo que aprendí de escapar de la rutina viajando sola

Tu primer getaway: Lo que aprendí de escapar de la rutina viajando sola

Artículo original para Elle.mx: Tu primer getaway sola

Después de varios meses atrapada en Nueva York, me di cuenta que necesitaba un break de la ciudad. Incluso de mis amigos y mi casa, pues ya se notaba mi mal humor, mi cansancio y estrés continuo. Por salud mental es necesario salir de la rutina, pero esta vez hacerlo sola fue mejor aún.

Intenté ir a la montaña con amigos, a ciudades cercanas, en fin por una u otra razón nadie podía o nadie quería hacerlo en ese momento. Fue entonces que decidí rentar un cuarto en donde fuera e irme sola por una semana. Encontré el lugar perfecto en la playa, compré el vuelo y me fui con una libreta y un libro como compañía. Esto fue lo que aprendí:

1.       Buscar. Antes me atenía a que alguien más encontrará los vuelos, el cuarto y reservará. Incluso a que planearan el viaje, pues siempre es más ‘cómodo’ que alguien lo haga todo por ti. ¡Error! Es importante saber hacer las cosas por ti misma, encontré páginas buenísimas para volar y cuartos en Airbnb que me fascinaron. Incluso contacte a varios amigos para que me pasarán recomendaciones de que hacer y a donde ir y fue una manera de reencontrarme con ellos y sacar los mejores tips para pasear como local.

2.       Gente nueva. Al contactar a mis conocidos que sabían que vivían en el lugar a donde iba, me pasaron datos del lugar. Puedo decir que en mi pequeño viaje conocí a personas increíbles, unas gracias a mis conexiones y otras por azar. Sea como sea, cuando viajas sola te abres y aprendes a socializar de una manera distinta. Fue muy lindo darme cuenta que hubo gente que decidió pasar sus días conmigo a pesar de no conocerme, cuando yo en mi ciudad rara vez sacrifico mi tiempo, eso me dejó una nueva enseñanza.

3.       No al celular. Sales y sabes que aparte de tomar fotos y mandar mensajes o recibir llamadas, será difícil conservar la pila de tu celular todo el día. Por supuesto lo necesitaba para pedir Uber y encontrar ubicaciones de los lugares a donde quería ir. Por lo mismo decidí reservar la energía para lo importante y dejar mi Whatsapp y redes sociales por la paz. Disfruté de la ciudad y la vibra del viaje de otra manera, estaba atenta a lo que pasaba a mí alrededor y fue sumamente satisfactorio.

4.       Amigos. El chofer del Uber se vuelve tu guía de turista, pues en esos minutos de viaje tienes la oportunidad de sacarle información valiosísima si eres amigable con él. Por supuesto todos me ayudaron bastante. El barman de cada restaurante y bar que visitaba me contaba las aventuras de su vida en la playa, cosas que nadie te cuenta de ahí, realmente se vuelve divertido escuchar las historias de la gente local. Y por último la persona que me rentó el cuarto de Airbnb sin duda se ganó la estrella del mejor amigo, me llevó a comer a un lugar delicioso, me dijo a donde salir en la noche e incluso me acompaño a algunos lugares clave de la ciudad. Si vas con una mente abierta es realmente bueno lo que recibes.

5.       La comida. Estoy tan acostumbrada a comer acompañada que no me doy cuenta de que tengo que preguntar sobre las porciones. Al principio pedía y luego me daba cuenta que era imposible acabarme todo. Normalmente comparto y aprovecho para probar de todo con mis amigos, pero si vas sola tienes que checar que no sea muy grande o empezar a pedir para llevar lo que sobra y más tarde tener snacks y no morir en el camino. En vez de compartirla con amigos la compartirás conmigo misma en distintos momentos.

6.       La playa. No tienes quien cuide tus cosas mientras entras al mar, normalmente siempre entras con alguien y otras personas se quedan con las cosas o viceversa. Esta vez tuve que estar atenta todo el tiempo mientras nadaba, pues por más confiada que seas nunca hay que descuidar las pertenencias. Los sentidos se vuelven más alertas, lo cual es importante pues normalmente vas con otro chip y es increíble lo que descubres cuando tu atención esta al 100%.

7.       Tú dinero. Cuidas tu dinero como no lo haces cuando vas con gente. Tienes tiempo de hacer cuentas, de gastar solo en lo que quieres, si quieres un drink es porque se te antoja a ti no porque tus amigos o pareja quiere uno, cada centavo va directo a tu felicidad así que lo haces súper consiente y lo disfrutas mucho más que cuando estas acompañada.

8.       Tú reino. Tu habitación es tu palacio, disfrutas de tus dominios, de tu closet sin tener que compartir con nadie. Las ventanas abiertas si te encanta la luz o cerradas si eres fan de la oscuridad, solo tú tienes el poder de modificar algo y eso es algo que cuando viajas en equipo no puedes decidir sola. Poner tu playlist favorito a todo volumen sin tener que checar si al de al lado le gusta la música o cuando menos te das cuenta ya están cambiando la canción o tener en silencio la habitación para leer o escribir, en verdad disfrutas cada detalle que antes ni siquiera tomabas en cuenta.

9.       Cuidas de ti. En la playa siempre hay quien te dice que ya estas súper roja, que es tiempo de ponerte bloqueador o si te quedas dormida que te muevas pues te estas insolando. Si vas sola tienes que estar al pendiente de ti, aprendes a quererte sin que nadie mas lo haga por ti, creo que es la primera vez que no me paso de sol y aprendo cuando es tiempo de meterme.

10.   Cambias adicciones. Decidí dejar el café esa semana y por otro lado no podía pasar un día sin tomarme un jugo verde y un bloody mary en la tarde. Sea como sea aprendes a conocerte y a entender que puedes ceder y sustituir y que es irremplazable en tu vida.

Fue una excelente decisión. Salir sola es como reencontrarte a ti misma y ahora me propuse cada dos meses hacer esta actividad, puede ser que tome el siguiente tren a la montaña, a una playa cercana o a conocer una ciudad y vaya solo por un fin de semana, con eso será suficiente para renovarme y salir de la rutina y el estrés diario. Puedes dedicarte a leer o a escribir tu siguiente proyecto o simplemente ir a descansar de tus propios pensamientos, de la gente que amas pero que al final necesitas un espacio para regresar y tener una mejor relación con ellos.