Fragmentos en la ciudad para Cream 

A casi dos meses del 19 de septiembre de 2017, todavía se respira una ilusión entre lo real y la fantasía; entre el miedo y la tranquilidad; entre el pasado, el presente y el futuro; entre la angustia y el olvido.

Al pasar por las calles de avenidas como Amsterdam, Álvaro Obregón o cualquiera de las afectadas en la Condesa, Roma o La del Valle, puedes darte cuenta con cada edificio acordonado con cintas rojas de “PELIGRO” y amarillas de “PRECAUCIÓN” y el letrero de CDMX: “Edificio revisado por Protección Civil sólo afectada la fachada”, que el terremoto no fue en vano.

Una y otra vez le damos vuelta a lo sucedido, pensando como hubiera sido si hubiera estado en tal o cuál lugar, si hubiera ido a una cita ese día o si mi prima no me hubiera invitado a comer. Algunos de nosotros vivimos o vamos a la oficina en zonas de mucho peligro, zonas en las que casualmente caminamos para comer y que ese día en las noticias informaban como colapsaban edificios, bardas enteras que aplastaban a los coches y probablemente lastimaron a más de una persona.

Este temblor cambio la vida de mucha gente, muchos tuvieron que mudarse simplemente porque el edificio estaba en peligro o era inhabitable, pero no precisamente porque se haya caído,  a otros de verdad se les cayó el edificio, a otros simplemente les dio miedo la ciudad y huyeron a otras ciudades o países de origen. Es impresionante ver cuanta gente decidió no vivir más aquí por esa razón, incluso cuando no habitaban en zonas de peligro inminente. Otros tantos perdieron a sus mascotas o mucho peor, familiares, amigos o conocidos, esas sí son perdidas mayores. Otros perdimos la oficina y ahora trabajamos desde casa mientras resolvemos la situación.

Yo les comparto que vivo en la Colonia Cuauhtémoc, zona afectada a menor grado, con más de un edificio casi destruido o que aún no ha colapsado; con esas cintas amarillas que te alejan al pasar por la banqueta y que te hacen pensar por un instante que podría caerte un pedazo de balcón encima si no haces caso a las indicaciones.

Durante las primeras semanas fue complicado para mí y muchos más. El trauma realmente queda y luego por fin, llega el día en que no mencionas el tema, luego llega el día en que no lo piensas. Ese día para mi fue apenas a mediados de octubre. Los primeros días hubo historias de todo tipo, amigos que dormían con un chaleco en el que guardaban sus objetos personales, otros con un silbato en el cuello (en caso de permanecer bajo los escombros), otros como yo dormimos en casas ajenas acompañados durante varios días, hubo quien tenía hotel pagado por la empresa y prefirió darle el dinero a un conocido y dormir con esta gente antes que solo en un hotel, otros nos asustábamos con el sonido de cualquier alarma de celular o casa, estábamos en estado de psicosis. Muchos bajamos la aplicación que te avisa cuando hay un sismo, la cual no dejó de sonar diario durante más de un mes con alertas sísmicas en Oaxaca, Guerrero, Chiapas y una infinidad de lugares. Claro, son sismos pequeños, pero no deja de aumentar la angustia y paranoia que de por sí ya traemos, por otro lado, quieres estar prevenido. Yo ahora sólo cierro un seguro de mi puerta pero no todas las llaves, pues pienso en cómo hay que salir corriendo y en lo difícil que es quitar las cerraduras cuando estas asustado y medio dormido. Ya tengo mis zapatos en la entrada de la casa para no salir descalza como la primera vez. Mi celular ya no se duerme sin cargar y pienso en que mi computadora es buena idea sacarla si algo sucede, de todos modos, también duerme cerca de mí.

Tengo amigas que dejaban a su hijo en la cuna mientras subían a cambiar la ropa de la lavadora, ahora piensan que eso es imposible pues habría que ir corriendo por el niño. La mente de todos los que vivimos este acontecimiento ahora piensa dos o tres veces mas las cosas, planea con anticipación y proyecta métodos de supervivencia que antes jamás habían pasado por nuestras mentes.

El sistema de vida en la Ciudad de México nuevamente ha cambiado. Me alegra mucho ver que la gente ama su barrio y no se van del todo. La gente es fiel y sigue de pie apoyando a su zona local, visitando los lugares que ahora poca gente visita. Yo no he pensado en moverme, aunque claro, tengo la certeza de que mi edificio es seguro y correctamente edificado. Esta revisado y se que no pasa nada. Pero he visto casos, gente que vivía en pisos 27 o 35 en zonas de tierra firme y aun así dejaron su edificio y están buscando casa en pisos bajos.

El aprendizaje esta en hacer las cosas bien, en construir casas resistentes que cumplan con las normativas de construcción en zonas sísmicas; también lo está en uno mismo, en buscar casa en un edificio seguro y analizar todo antes de mudarte, ya que parte de la responsabilidad es de quien construye y parte de quien compra la propiedad. Todos los que sobrevivimos tenemos una segunda oportunidad de hacer las cosas bien y que de esta experiencia podamos volvernos más creativos, propositivos, generosos y colaborar de la mano con todos los que quedaron sin nada para que reconstruyan sus vidas. También tenemos la oportunidad de amar de verdad y de darlo todo sin importar nada, pues no sabemos que desastre natural pueda pasar mañana, no sólo aquí, donde sea…

Yo logré replantear mi finalidad en esta ciudad y aparte de tener metas y proyectos profesionales y creativos, decidí hacer algo que dejé huella, que ayude a personas que lo perdieron todo. La vida te va conectado con las personas indicadas y te va poniendo en el camino las herramientas para hacerlo. Creo que a raíz de esta tragedia muchos logramos conectar de esta manera y a pesar de que vine a la ciudad con ciertos sueños, el miedo y la angustia lograron cambiar la perspectiva de mi presente en este país.

Ahora camino de nuevo por las calles, siempre admirando algún edificio que están a punto de demoler, otro que esta a punto de caer y varios más con grietas y paredes raspadas. Pensando que la vida es igual de frágil y que no se va en pedazos ni por partes, se va en segundos. Cada casa y construcción es digna de fotografiar y de admirar, pues posiblemente mañana al pasar por la misma calle, esa forma arquitectónica ya no esté más ahí. Y así de pronto, desaparece lo que siempre estuvo ahí por años o siglos. La estructura de una ciudad y de las colonias mas lindas de la misma, se va modificando gradualmente ante acontecimientos así, cambia en días o semanas y es digno de apreciar, pues normalmente no nos tomamos el tiempo de entender cada cambio y de valorar lo que en el presente tenemos ante los ojos.

Sin duda mas que triste o traumada por haber estado aquí en los dos sismos pasados, me considero afortunada. Logré entender lo que mucha gente sabe o sintió en 1985 y que no imaginas a menos que lo vivas de frente. Logré comprender a la vida y eso es una experiencia que se queda en tu memoria para siempre. Duele, pero la amas, la compartes y lo mas importante, saca lo mejor de ti en la adversidad y en momentos posteriores cuando hay que pensar en los demás y dejar de lado el individualismo para recuperar nuestra humanidad.

Airbnb y Gastropilgrims para Aire

 Foto por Cinefood

Foto por Cinefood

Laboratorio del gusto para Cosas México.

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Reconstructora para Colonos de Mundo Ejecutivo

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TIME FOR BUGS para Revista Aire

José Carlos Redon y Bugs para Cream

 Granja Teotlacualli

Granja Teotlacualli

En el Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG), como parte del programa Cine Culinario, pudimos disfrutar, además de una serie de propuestas súper interesantes, de una cena con insectos en el nuevo restaurante Trasfonda: el perfecto cierre después de ver el documental Bugs.

Bugs es un documental producido y dirigido por Andreas Johnsen, quien está convencido de que comer insectos es no solo saludable, sino también delicioso. Este creador, junto con Roberto Flore y Josh Evans, chefs e investigadores daneses, recorre los cinco continentes, investigando las formas de consumo de insectos en distintas culturas del mundo. El proyecto está respaldado por Nordic Food Labs, institución fundada por René Redzepi, chef de Noma, quien se dedica a investigar la diversidad y los sabores de los alimentos.

El pasado 16 de marzo, dentro del marco del FICG, pudimos apreciar este documental y disfrutar de una cena organizada por el chef Francisco Ruano en Trasfonda. Ahí se sirvieron platillos con insectos que los comensales disfrutaron al máximo: después de ver el documental, morían de ganas de ser parte de esta nueva forma de entender la comida. El chef José Carlos Redon, productor de escamoles en Hidalgo, trajo los ingredientes. Este mexicano experto en el tema participa en el documental.

El menú

– Tostada de marlín y larva viva con mayonesa de chipotle
– Cocopaches con requesón sobre tamal frito
– Tostada de chapulines con aguacate y quelites a la mexicana
– Acociles al mojo de ajo y tomate con quesadillas
– Tacos de escamoles al epazote con frijol y tocino
– Tacos de chinicuil en salsa verde, aguacate y nopal
– Caracoles con chorizo a la mexicana y pan de ajo
– Sorbete de limón con hormiga
– Camote encerado con helado de nata, polen y larva viva de abeja

El alimento del futuro

Andreas Johnsen realiza Bugs para crear conciencia sobre la importancia de los insectos en la dieta humana de todos los días. El documental muestra cómo cada tipo de insecto se estudia en cada región del mundo y cómo se rescatan las tradiciones, desde tiempos ancestrales hasta la actualidad. No podía faltar la tradición mexicana, pues cocinar con insectos es algo que nuestros antepasados practicaban desde tiempos prehispánicos. Es momento de rescatar y preservar su técnica.

José Carlos, experto en insectos comestibles y productor de escamoles, nos habla del consumo de insectos en el país: “Se trata de un valor cultural, de tradición; ahora más que nunca hay que preservar estos conocimientos como parte de la biodiversidad.” En cuanto al valor nutritivo de los insectos y la frecuencia de ingesta, el chef comenta: “Puedes comerlos diario, pues son una alta fuente de proteína, incluso más de la que ofrecen los mamíferos. Los insectos tienen a partir del 60 por ciento de proteína.” Obviamente hay que balancear para no saturarse de proteína. “Dependiendo del insecto, se hace una recomendación de cuánto comer. También es importante la preparación, el consumidor debe informarse antes de incluir insectos en su dieta.”

Las tradiciones que rescatamos al producir y consumir insectos son maravillosas: “Son tradiciones prehispánicas que nacen de la necesidad de aprovechar los recursos del territorio. Se trata de entender y saber leer a la naturaleza.” De acuerdo con Redon, los insectos podrían ser el alimento del futuro: “Necesitamos reequilibrar nuestras dietas y hábitos alimenticios. Se puede obtener una mayor presencia de insectos en nuestra alimentación actual, dejar de comer productos transformados que generan un impacto negativo al medio ambiente, como el ganado. Y sí, los insectos pueden ser el alimento del futuro, porque forman parte de un sistema diferente que funciona al ser sostenible.”

Bugs en México

En Puerto México, municipio de San Agustín (Tlaxiaca, Hidalgo), se encuentra la granja productora de escamoles. “Es un proyecto familiar, con el objetivo de recuperar especies endémicas, flora y fauna, para evitar en la medida de lo posible llegar a un momento de alarma, en el que peligren las especies en extinción. Básicamente intentamos prevenir la situación ayudando a la economía local y a las comunidades que dependen de la producción de insectos. Queremos ser un modelo de referencia para otras zonas de cultivo o recolección de insectos, así como nosotros hemos aprendido de otros proyectos”, cuenta José Carlos. En la granja se recolectan chimicuiles, chapulines, escamoles, xahues y gusanos de nopal. También se recoge gualumbo (flor del maguey), sábila, biznaga y garambullo. Todo esto es distribuido en varios restaurantes de la República Mexicana. La producción es bastante limitada, pero la granja tiene clientes de alto renombre, como el restaurante Pujol en la Ciudad de México.

“Bugs llega a nosotros —comenta José Carlos— gracias a Ben, quien estudió y trabajó en la misma ciudad que yo, en la pequeña Bra, sede de Slow Food en Piamonte. Ben es el chef investigador de Nordic Food Lab, fundado por René Redzepi. Como parte de su programa, Ben visitó México, en donde los dos chefs se reencontraron. Cuando Redon habló sobre su trabajo con escamoles, de inmediato recibió invitación de Ben para colaborar con su proyecto. “Josh y el director Andreas vinieron a conocerme, los llevé a la granja en Hidalgo y poco a poco me introduje en el proyecto”, cuenta el chef mexicano. El documental se presentó en el Tribecca Film Festival. Ahí José Carlos, como representante de México, lanzó un helado a base de escamol. Desde entonces, en la mayoría de las presentaciones, se organiza una cena con insectos y él es el chef invitado, puesto que ya cuenta con una logística para transportar el producto, justo como sucedió en Telluride para el Mountain Film Festival, Nueva York con Tribecca, la presentación del proyecto en Dinamarca y el ficg32, entre otros festivales y ferias.

José Carlos hace énfasis en que la ingesta de insectos no es una moda sino una forma de alimentación con historia. Bugs se propone invitar a la gente a probar nuevos sabores, a entender que estos animales no tienen terminaciones nerviosas, por lo que al matarlos o cocinarlos no se les causa dolor. Es por eso que el chef Redon, junto con un equipo de personas de todas partes del mundo, está creando experiencias gastronómicas con la empresa Airbnb. En la granja de Hidalgo será posible vivir la experiencia de recolectar insectos, aprender a prepararlos, disfrutar de la flora y la fauna de lugar, en convivencia con los chefs. Para ser parte de este nuevo proyecto, solo tendrás que programarlo en la aplicación de Airbnb, como si estuvieras reservando una habitación. Próximamente se hará público el enlace de esta nueva aventura conocida como Gastropilgrims, que ya ha sido lanzado.

Le Bernardin para Revista Cosas Chile

 

Shantall Lacayo para Nexos


Postrívoro para Life and Style México

Foto: Ben Perszyk y Fillipo Cantoni

 Foto:  Ben Perszyk

Foto: Ben Perszyk

AIRPOSTRIVORO: LA FUSIÓN DE AIRBNB Y POSTRIVORO LLEGÓ A CALIFORNIA

El objetivo de Postrivoro es contar historias nuevas y emocionantes sobre el mundo de la cocina internacional gracias a su red global.

VIERNES, 18 DE NOVIEMBRE DE 2016

AirPostrivoro 

Postrivoro llega a la Costa Oeste desde la provincia romana para traer un pedazo de Italia a América.

“Your homeland is not where you are born… but where you have a full stomach”, con este proverbio turco trasladan esta nueva aventura de Postrivoro en colaboración con Airbnb a San Francisco.

Postrivoro llega a la Costa Oeste desde la provincia romana para traer un pedazo de Italia a América gracias a la iniciativa realizada en colaboración con La Fenice catering y banquetes, Azienda Agricola Bonfanti, SI-Imola Faenza Compañía de Turismo y el Laboratorio de Contaminación Faenza.

El objetivo de Postrivoro es contar historias nuevas y emocionantes sobre el mundo de la cocina internacional gracias a su red global. En cuatro años han agregado a su familia algunos de los talentos más innovadores de la comida y vino internacional, y quieren seguir llevando su mensaje para compartir y salirse de lo cotidiano y orientar la cocina y la comida hacia una creatividad mucho más descarada. Es por eso que realizaron AirPostrivoro en colaboración con Airbnb.

 Llegó a California

Este proyecto se llevó a cabo a través de una cena itinerante el pasado 7 de noviembre, dedicada a los jóvenes talentos de la cocina internacional quiénes desde Faenza se trasladaron a California gracias a la fusión del gigante del alojamiento a nivel mundial y los cocineros movidos por la idea de una alimentación sostenible.

El evento se realizó con la ayuda de Semi Hakim, chef turco quien viaja por el mundo como consultor de la cocina y Agusto Lill, chef de origen sueco quien ha adoptado como su hogar París y abrirá su propio restaurante en 2017.

Los vinos provenientes de Sicilia fueron acompañados por productos de Thomas Schuster y Massimo Ruffino encargados de los viñedos Etna en colaboración con Jeff Vejr y Holdfast Oregon enólogo y sommelier.

 El objetivo de Postrivoro es contar historias nuevas y emocionantes sobre el mundo de la cocina internacional gracias a su red global. 

Dentro del menú hubo recetas inigualables y helados únicos desarrolladas por la Universidad de Gelato Carpigiani y el aperitivo especial fue proporcionadas por Campari América.

Algunas de las sorpresas que incluyeron en el evento fueron de origen mexicano como los escamoles en trigo saraceno y la tierra comestible, (a base de mole seco, cacao pulverizado y bagel pulverizado), que llevo el chef José Carlos Redon, quien deleito a los invitados con el toque mexicano de los insectos de su granja.

Influencers del mundo de la comida y lifestyle estuvieron presentes, entre ellos Luke Beard, Lifestyle Blogger; William Werner, Craftsmen & Wolves; Iso Rabins, Forage Kitchen; Todd Wagner, Honestly Yum; George Meza, Onsen; Pesha Perlsweig, Savage Supper Club West; Taku Tabushi, S'accapau; Tommy Schiavelli, Benu; Anthony Myint, Mission Chinese, Perennial; Omar Mamoon, Dough & Co; Kat MacEachern, Rue Magazine; Jason Rowan, NY Times; Seth Restiano, Lifestyle Blogger; Cindy Loughridge, Lifestyle Blogger; Marcia Gagliardi, Tablehopper ; Seth Turner, Acquerello; Brandon Jew, Mister Jiu’s; Robin Song, Nightbird; William Werner, Craftsman and Wolves; Stuart Brioza, The Progress, State Bird Provisions; Suzette Gresham, Acquerello; Ryan McIlwraith, Belotta; Jorge Martizez, Lolo; Dante Cecchini, Fiorella; Ryan Pollnow, Aaxte y Wes Rowe, WesBurger.


Diego Gómez Pickering para Cosas México

Fotografía de Gabriela Gutiérrez

Holidays in The City para Travel & Leissure

Bradley Theodore para Latino Show Magazine, Cosas Mexico y Forward Travel.

Fotografía Raúl Tovar. 

Five Points en Forward Travel y Mundo Ejecutivo.

Fotografía Izack Morales.

Give me Love y Whitney Museum para Habitat.

Fotografía Huguette Ampudia.

Salón Acme para Quién.

Olympēa para Cosas Perú

Magos Herrera para Mujer Ejecutiva.

Fotografía Vanessa Rojo de la Vega

Laura Anderson y su proyecto Intervention Indigo para Mujer Ejecutiva y Habitat.

Karim Rashid para Habitat.

Frieze para Habitat.

Fotografía Gabriela Gutiérrez.

Dearmilano para Mujer Ejecutiva.

Fotografía Gabriela Gutiérrez.

Cosima Ramírez para Cosas México y Mujer Ejecutiva.

Fotografía Gabriela Gutiérrez y Fernando Paz.

Ricardo Seco para Cosas México.

Fotografía Jorge Aguilera.

Babel para Cream.

Agatha Ruiz de la Prada para Cosas México, Divers y Promo Texas Magazine.

Fotografía Raúl Tovar.

Miscelanea NY para Cosas México.

Fotografía Huguette Ampudia.

Enrique Olvera para Colonos Polanco y Cream.

Fotografía Luival