Empieza 2018 con una nueva actitud

Antes de dormir activas la alarma, planeas tu siguiente día y con la mejor intención te vas a dormir... Pero parece que el dormir desaparece esa motivación, porque al sonar la alarma ya ni siquiera recuerdas porque ibas a levantarte temprano...

Por María Desayve @summithealth

Apagas la alarma, duermes más y para cuando despiertas te sientes culpable por no haber podido más que tu alarma, en lugar de tener energía, te sientes decaído y lo confundes con depresión, se te hace tarde y terminas por no hacer nada de lo que te propusiste, y así sin darte cuenta repites tus días y terminas atrapado entre los juegos de tu mente y tus emociones, sintiendo que no puedes hacer nada para cambiarlo, convirtiéndote así en una víctima de tu vida.

El profesor Zaltman descubrió que el 95% de las decisiones que toman las personas en situaciones no agradables o incomodas no se basan en la lógica o pensamiento racional, sino en la emoción. Así de sencillo, suena el despertador y en lugar de apagar la alarma y levantarme, mi emoción gana y sigo dormida. La realidad es que los seres humanos no estamos diseñados para hacer cosas difíciles o que dan miedo, nuestra mente esta diseñada para protegernos precisamente de eso.

Nuestra mente nos bloquea todos los días sin que nos demos cuenta, nuestro cerebro intenta protegernos por medio de un mal hábito que todos tenemos pero del cual pocos somos conscientes. Esta es la capacidad de nuestra mente de hacernos dudar, ese primer momento en el que suena la alarma y el primer pensamiento es que la apagues, ese funciona como la primer señal de alerta a nuestro cerebro y muchas veces logra detenernos.

Así como la alarma, nuestro cerebro tiene mil formas de defendernos, sin embargo en ese momento de duda en el que tus emociones intervenen, es en donde puedes hacer algo para cambiarlo.

Los malos hábitos son difíciles de cambiar porque nuestro cerebro esta diseñado para hacer las tareas cotidianas de forma sencilla y que implique el menor gasto de energía. Son caminos de señalización neuronal que se repiten una y otra vez hasta convertirse prácticamente en respuestas automáticas. Sin embargo, científicos han descubierto que nuestro cerebro tiene la capacidad de modificarse, que todos esos patrones aprendidos pueden cambiar y esto se conoce como neuroplasticidad.

¿Cuál es el secreto para moldear nuestro cerebro y eliminar esos hábitos o patrones aprendidos? Primero asegúrate de que tus emociones y sentimientos no dicten lo que haces. Investigaciones demuestran que hay una ventana de tiempo de aproximadamente cinco segundos entre un pensamiento, una idea o sentimiento y el movimiento del cerebro para apoyarla o eliminarla. Según Mel Robbins en esos cinco segundos todo puede cambiar y si lo dominas lograrás retomar el control del momento justo antes de decidir qué hacer.

Por lo que mañana cuando suene la alarma, antes de que tu pensamiento intervenga deberás hacer lo siguiente: Contar de atrás hacia delante: 5,4,3,2,1. Esta pequeña acción obliga a nuestro cerebro a ocuparse de los números y no permitir que la emoción tome fuerza e intervenga. De igual manera activamos la corteza prefrontal, que es la parte de nuestro cerebro que se activa cuando aprendes algo nuevo o cuando tomas el control de tu pensamiento.

La única forma de cambiar hábitos antiguos es creando nuevos hábitos y caminos de señalización a nivel cerebral. Si aprendes a escucharlo y entenderlo tu cerebro puede convertirse en tu aliado y no en tu enemigo.

Estudios sobre neuroplasticidad han demostrado que son los pequeños movimientos  en nuestra vida los que generan los cambios más profundos y duraderos en nuestro cerebro. Además de lograr el reto de la alarma, integra a tu vida nuevas actividades.

El yoga, más que una moda te permite estimular el cerebro por medio de distintas posiciones corporales, su práctica te invita a estar presente y concentrarte en tu cuerpo, de esta manera evitas que el pensamiento y emociones te invadan. De forma indirecta logras que tu cuerpo actúe primero sin que tu pensamiento intervenga.

Esta actividad te permite tener un cuerpo y una mente activa y flexible en la que constantemente creas nuevos caminos de señalización con cada avance que logras en las posiciones, así llegas a cambios muy poderosos en tu cerebro sin saberlo. El estar más presente en tu cuerpo te lleva a distinguir las emociones que te dominan.

La motivación no sirve de nada, esta desaparece en el momento en el que la necesitamos, como bien dicen los expertos: "primero debemos de hacer y después podremos sentir". Si no te mueves, si no haces nada diferente, los estímulos que tu cerebro recibe son siempre los mismos pensamientos auto saboteadores y deprimentes que normalmente te atormentan. Si haces un cambio en la rutina entonces tu cerebro secretará nuevas sustancias y creará nuevos caminos neuronales en donde podrás sentir y experimentar cosas distintas.

Pero que quede muy claro que no es al revés, ese es nuestro primer error. Dar por hecho que primero tengo que sentir ganas para después hacerlo.

Convierte estas dos técnicas en una disciplina y “embrace” tu nueva vida.

Colaboradora: Dra. María De Sayve, Medico Cirujano, Medicina Regenerativa y Terapeuta Breve Estrategico. Directora de Grupo Summit.