Los sacrificios que hacemos por vivir en Nueva York

Original para Púrpura.

Ya va un rato que vivo en esta jungla de concreto y debo decir que conozco a varias personas que acostumbradas a sus vidas de lujo y diversión en nuestro amado país, llegan a esta ciudad con la ilusión e inocencia de llevar y continuar con su estilo de vida conocido.

Hablando de un buen número de personas que no sabe que esperar de la ciudad, quiero hacer un poco más fácil su camino hacia el sueño americano y por supuesto aterrizar la idea de que vivir a lo Carrie Bradshaw es un poco más que una fantasía.

Por supuesto el otro día mientras esperaba el camión en la esquina de Madison y la 35, pasó un coche a más de 80 kilómetros por hora justo sobre un charco que claramente me dejó empapada, y eso, puedo decir que es lo más cercano que me ha pasado al estilo Sex and the City.

Pero como bien dice el dicho: “Si la haces en Nueva York, la haces en donde sea”. Así que les dejo un poco de lo que van a tener que sacrificar si deciden mudarse a esta, La Gran Manzana.

1.       OLVIDA TÚ COCHE. Estas acostumbrada a que pasen por ti o a caminar de la cochera al estacionamiento de tu trabajo y de regreso. Eso se acabó. Vas a tener que caminar cuatro cuadras para llegar al metro más cercano (si corres con suerte), esperar en las esquinas si quieres tomar un camión y tomar taxi, aparte de que acaba con tu dinero, no es cosa fácil, siempre van llenos y cuando más lo necesitas puede ser que ninguno se pare aunque venga vacío... no me preguntes porqué.

2.  CLIMA. Lloverá cuando menos te lo esperes... Por lo menos una vez acabarás empapada en tu camino de regreso a casa por salir sin paraguas (a mi me pasa siempre). Morirás de frió en la oficina o en el metro por salir sin suéter y te dará calor infernal cuando salgas tapada por no checar el tiempo. La nieve y la lluvia no te dejarán en paz y si vas en bici puede llegar a ser muy molesto.

3.  CAMINAR. Si estabas acostumbrada a no dar ni un sólo paso, bienvenida a la rutina de la caminata diaria a donde sea... Aunque te muevas en taxi, metro o te teletransportes, no hay poder humano que evite que camines. Olvida los tacones y hasta los flats, de ahora en adelante los tenis deportivos se volverán tus mejores amigos. Si eres de las que no puede vivir sin tacones, ve comprando un vuelo de regreso a México.

4.  RATAS Y CUCARACHAS. Tal vez en tu casa siempre fumigada y limpia, nunca viste un ratón, rata o cucaracha. Bienvenida a su mundo. Ellos mandan y llegaron antes que tú. Aunque seas muy limpia, los edificios no, tus vecinos no y tal vez edificios fronterizos llamen al exterminador cada mes y eso haga que sus inquilinos se muden a tus dominios. Lo mismo en las calles y en el metro, siempre habrá amiguitos dando el rol junto a ti, si les tienes fobia pasarán dos cosas: o aprendes a vivir con ellos o vas a pasar un verano del infierno.

5. ESPACIOS PEQUEÑOS. Tenías un cuarto para ti sola, con baño, closets gigantes, vestidor y mil beneficios más. Ha llegado la hora de que olvides tu shopping, o bien, olvides tu espacio personal. Las maletas con la ropa de verano guardada en el invierno y viceversa son la única opción de supervivencia. Un tip es usar raks, tubos y todo lo que este a tu alcance para colgar la ropa, eso sí, se verá muy cool al estilo SoHo… y bueno, aprender de técnicas de diseño de interiores en espacios ‘como de broma’ no están de más… el día que vivas en una mansión sabrás muy bien como acomodar tus cosas.

6. BYE JARDINES. Lo más cercano que tendrás a ellos será una planta en tu ventana. Punto.

7. ADIÓS A TUS TRES COMIDAS. Recuerdo lo bonito que era hacer mis tres comidas sentada con alguna persona de mi familia a mi lado. Desayunar como Dios manda, con jugo natural, huevos y fruta. Aquí no hay tiempo, ni mesas y si a eso agregas que no hay con quien compartir ningún alimento, tu única opción es comer de camino al trabajo, en el subway, en la banqueta o en cualquier parque donde puedas comer tu wrap, bagel o la fruta que compraste en Duane Read por ahí de las 12 del día. Y luego claro, tu comida a las 6 de la tarde donde caiga y con quien caiga, para después llegar al hogar y comer parada en la cocina o tal vez sentada (pero no en una larga mesa) cualquier sobra del día anterior y si te acompaña algún roomate o amigo serás la más feliz, abrirás una botella de vino de 10 dólares y comerán pasta casera ¡Que será declarada como la cena elegante de la semana!

8. LAVAR ROPA. Posiblemente tengas lavandería en tu edificio, pero si no lo tienes, tendrás que caminar dos cuadras, tres o una, cargar con tu ropa y esperar por dos horas a que la tarea de lavado y secado termine. Lleva tu celular con pila, un buen libro y una actitud triunfadora.

9. COMPARTIR. Estas acostumbrada a vivir sola, que nadie te moleste y hacer lo que quieras en tu casa. Eso se acabó. Seguramente vas a compartir depa con alguien más, ten paciencia y reza para que no sea una rara persona de costumbres dudosas y malos modos. Todo puede pasar, es Nueva York, pero si buscas bien puedes encontrar gente muy divertida y cool.

10. HOME SICK. Por supuesto uno de los mayores sacrificios es el extrañar a tu familia y amigos, es horrible en invierno estar encerrada y ver la tele sola, mientras ves fotos en Facebook de tu mejor amiga en tu playa favorita, o los grupos de WhatsApp de tu familia donde se comenta (sobretodo tus papás y hermanos) de la comida familiar que te estás perdiendo. Las bodas de todos tus primos, nacimientos de bebés y despedidas de soltera de todas tus amigas.

Pero después de todo, si superas estos tragos amargos y aún sigues aquí, tus pensamientos son: I LOVE NY. Y claro, nadie dijo que es fácil, pero vale la pena intentarlo. Si tienes un proyecto que cumplir o un sueño que perseguir, prepárate para conseguirlo. Terminarás lastimada con algunos raspones pero con una sonrisa en la cara.